Ramas y hojas recortadas cubren el cristal de arriba abajo. Del carrusel penden cinco árboles con la copa desplegada, esperando únicamente el calor de la vela para empezar a girar.
No lleva ni un solo cable: todo el movimiento depende de la simple corriente de aire que se calienta mientras la vela arde.
Un símbolo de raíces y crecimiento, perfecto para regalar en momentos de cambio o para tener siempre cerca en casa.
Muy bonito
Llegó rápido y tal como en la foto.
Llegó rápido y tal como en la foto.